Un trámite: al Barcelona le alcanzó con muy poquito para golear al Ferencvaros por la Champions

Deportes 20 de octubre de 2020 Por S&
Le ganó 5-1 al Ferencvaros de Hungría en el Camp Nou. Messi, de penal, Ansu Fati, Coutinho y Dembelé (2), los goles del equipo de Koeman que el sábado juega el clásico por la Liga.
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Festejo blaugrana. Todos corren para saludar a Messi tras su gol de penal.

La última Champions League se había cerrado de la peor manera con aquella dolorosa derrota 8-2 frente al Bayern Múnich, la nueva temporada se abrió con un triunfo igual de contundente pero que, más allá del cómodo marcador, sigue provocando en Barcelona más preguntas que respuestas de cara al clásico del sábado contra el Real Madrid por la Liga.

Alcanzó el primer tiempo para mostrar el combo completo de un partido de esos que para el conjunto catalán ganar significa una obligación y el desafío es, desde el juego, sacarle un rédito mayor a los tres puntos. La cara opuesta estaba enfrente, el Ferencvaros, que para llegar al Camp Nou debió hacer escalas desde las profundidades de la Champions y eliminar desde primera ronda al Djurgardens de Suecia, al Celtic, al Dínamo Zagreb y al Molde de Noruega.

Sin nada que perder pero con pocas chances de ganar, el retador estuvo a punto de tirar a la lona al campeón. En los primeros 20 minutos le anularon un gol -en realidad, un golazo de Tokmac Nguen que la clavó en el ángulo, pero había partido un pasito adelantado- y casi festeja con el bombazo de Isael que dio en el poste izquierdo de Neto.

Ronald Koeman sigue ajustando tuercas. Dejó en el banco a Antoine Griezmann y a Sergio Busquets, puso desde el inicio a Pjanic, le ratificó la confianza a Trincao, que había sido de lo mejor en la derrota ante Getafe y volvió a darle absoluta libertad a Lionel Messi, que arrancó de falso nueve pero generó el 1-0 con una de esas jugadas que ya hizo por decenas.

Cansado de no tener contacto con la pelota, bajó al centro del campo y pegado a la raya, tomó velocidad de derecha al medio, gambeteó en la entrada al área y provocó el penal de Kovacevic que luego metió contra el palo izquierdo. 

Todo el trabajo que Ferencvaros supo construir y estuvo dos veces a centímetros de traducirlo en el resultado, para Messi se resumió en un arranque, en 30 segundos de enchufe.  

Desde ahí todo empezó a suceder tal como ameritaba el libreto previo. Más aún cuando sobre el final de la primera parte Ansu Fati recibió un pase exquisito de Frenkie de Jong y, pese a que definió con pifia ante la salida del arquero, aumentó la cuenta. Y liquidó la historia.

El partido le daba una segunda oportunidad al Barcelona de convertir un triunfo cómodo en una plataforma para su nueva imagen, ganar confianza desde el juego y llegar con la cabeza revitalizada al clásico liguero del sábado.

Los que lo aprovecharon fueron los más chicos. Y otra vez El 3-0 fue de Coutinho que coronó una lujosa combinación que había pasado por Messi y Ansu Fati. Y el 4-1 final fue de Pedri tras una corrida como Dembelé solía hacer cuando Barcelona se decidió a contratarlo.

En el medio de esas dos acciones, las dudas. El trote cansino, el equipo estirado que no salía a presionar ni apostaba al contraataque, con De Jong que no termina de tomar la manija, con los delanteros que lastiman en cuentagotas, con un penal 

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