¿Qué sabes sobre la Magia Vudú?

Curiosidades 04 de diciembre de 2020 Por S&
¿Es el vudú tan depravado y maligno como parece?
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Aunque muchos creen que el vudú no es mas que una sarta de tonterías, son pueblos enteros los que los practican a diario y consagran su vida a celebrar su culto

El vudú y la brujería son la sustancia de la que se nutren las películas de terror y las cabeceras de los periódicos sensacionalistas.

Las historias de orgías, sacrificios, maldiciones y pociones secretas producen terror en el alma de las personas comunes. Sin embargo, para sus miles de seguidores, estas primitivas religiones de culto son una parte esencial de la vida.

Las ceremonias y rituales secretos que se llevan a cabo cada día en Haití, su lugar de origen, ¿son simplemente tonterías sin sentido? Para el profano puede parecer que sí, pero, detrás de la fachada de la llamada “magia negra”, yace un culto religioso que ha evolucionado y florecido a la luz de las genuinas necesidades espirituales y terrenales de la gente.

La evolución de la magia

El hombre siempre ha sentido la necesidad de tener poder sobre su entorno y sobre los demás.

En tiempos prehistóricos, los ritos mágicos se llevaban a cabo para asegurar el éxito de las cacerías. Los dibujos ceremoniales de las cavernas, por ejemplo, le daban al cazador primitivo una sensación de poder sobre la supuesta presa, estableciendo un vínculo mágico entre el mago y su objetivo. La misma filosofía yace en el centro de algunas prácticas mágicas contemporáneas, como el vudú. 

A medida que el hombre se sofisticó, sus necesidades también cambiaron. De responder esencialmente a la preocupación por satisfacer las necesidades primarias, la magia creció como medio de adquirir amor, venganza o riqueza. Esto generalmente se conseguía a través de elaborados rituales realizados para complacer al demonio o dios principal. Pero, en algunos casos, las divinidades mismas podían ser invocadas para asistir al mago.

Entonces, y ahora también, los magos llevaban a cabo un riguroso entrenamiento que solía durar años. El verdadero adepto estaba menos preocupado por obtener poder terrenal, que en avanzar y elevar su propio desarrollo espiritual. Los poderes mágicos que adquiría a través del largo aprendizaje lo convertían en un Maestro que, sin embargo, estaba al servicio de la humanidad. Estas verdades básicas yacen también tras los misteriosos rituales y prácticas del vudú.

La práctica del vudú

Tanto en América Latina como en Estados Unidos se practican formas adulteradas del vudú, pero la cuna del vudú sigue siendo la isla caribeña de Haití. Sus elaborados rituales y ceremoniales evolucionaron a partir de la combinación de la magia occidental de los colonos franceses y las prácticas tribales traídas por los esclavos de África Occidental. A partir del siglo XVII, este crisol cultural creó rituales mágicos únicos que forman la base del vudú actual. 

Lo más importante de esta religión son los “loas” (también conocidos como “mysteres” o “invisibles”). Estos poderosos espíritus ancestrales, que tienen personalidades muy diferentes, se dice que poseen a sus devotos durante elaborados ceremoniales que se realizan en el “oum phor” (templo vudú). Los “loas” también pueden ser invocados en el interior de jarrones si algún sacerdote desea consultarlos privadamente.

El “houn gan” (supremo sacerdote) o “mambo” (sacerdotisa) es un individuo poderoso que juega el papel de médico, mago y consejero familiar. Este poder fue llevado a extremos terroríficos en los años 60 y 70, cuando los “tonton macoutes” (sacerdotes errantes) se convirtieron en el servicio secreto y escuadrón asesino del dictador haitiano Papa Doe Duvalier.

El “oum phor” contiene santuarios y una zona parcialmente cubierta con techo parcialmente cubierta con techo y suelo de tierra batida. Se da un puesto de honor al “Poteau mitain” (poste central); su cima representa el centro del cielo, y su base, el centro del infierno. Es la representación de Legba (el “loa” supremo) y está pintado con dos serpientes. Estas simbolizan “invisibles” serpientes duales, poseedoras de todo el conocimiento espiritual.

El “Poteau mitain” actúa de canal cósmico, a través del cual los “loas” entran en el mundo concreto y material. 

Se los atrae en ceremonias realizadas por un “boun gan” o “mambo”, quien traza con polvo de colores una figura que representa a un “invisible” concreto.

También puede ofrecerse comida, perfume y sacrificios animales como aliciente para la respuesta de los espíritus. 

En este momento, el iniciado puede repentinamente ser poseído por el “loa”. Agitando banderas rituales, canturreando y tocando el tambor, el iniciado se acerca al sacerdote y le pide emblemas asociados al “loa”, por ejemplo, un traje o un perfume concreto.

Esta forma de posesión espiritual es un espectáculo extraordinario para los pocos que han podido verlo alguna vez. Hablan de dramáticos cambios de personalidad de las personas que participan, y que van desde la pérdida total de las personas que participan, y que van desde la pérdida total de las inhibiciones, hasta proezas de fuerza sobrehumana.

La congregación, mientras tanto, parece no darse cuenta de lo que pasa a su alrededor. Llevados por un estado frenético de incesante retumbar de tambores y salvajes bailes orgiásticos, los asistentes parecen estar totalmente bajo el control del “houm gan”.

Estas ceremonias tienen dos objetivos: llamar a los dioses espirituales a la acción e iniciar a mas seguidores en el vudú. Y aunque es fácil tachar todo de pura fantasía, hay muchas evidencias de que tiene lugar al menos alguna clase de experiencia paranormal. Existen fotos de crisis de “sustancia” en las que los participantes aparecen semiinvisibles y rodeados de flashes de luz azul y dorada. Hasta la fecha nadie ha encontrado la menor señal de que se trate de un fraude.

S&

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