¿Cómo te afecta un ciclo negativo de tu Biorritmo?

Curiosidades 01 de marzo de 2021 Por S&
El conocimiento de todos nuestros ciclos corporales positivos y negativos nos puede ayudar plenamente.
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De los tres ciclos biorrítmicos, el físico es el que afecta más directamente a las funciones corporales. Pero, además de influir en nuestra vitalidad, fuerza y vigor, también actúa sobre los otros dos ciclos. Si tu nivel energético es bajo, encontrarás más difícil de resolver tus problemas emocionales e intelectuales; del mismo modo, las depresiones suelen acentuarse durante las fases negativas.

biorritmo-ciclo-emocional-ciclolunar_web¿Qué son los biorritmos?

Si durante algunos períodos las subidas y bajas pueden resultar imperceptibles, habrá otros en los que éstas serán notorias: se trata de los llamados días críticos, cuando lo positivo se vuelve negativo y viceversa.

La fase positiva

Durante la fase positiva, te sientes bien prácticamente desde que te levantas de la cama. Una fuerza vital te recorre, haciendo que la rutina matinal y todos los otros momentos del día se sucedan sin aparente esfuerzo.

Caminas hasta la parada del metro o del autobús con paso alegre y decidido e incluso correrías para alcanzarlos si fuera preciso. Por de bienestar se transmite también a tu aspecto: tu piel parece más fresca y límpida, tu pelo está reluciente y hay en tus ojos un brillo especial. Hasta los enfermos sienten durante estos días cierta mejoría.

Lo peligroso de esta fase es que semejante cúmulo de energías requiere una descarga que, de no existir, podría complicarte las cosas. La fase positiva es, por tanto, el momento ideal para dedicarte a los arreglos del jardín o dar largos y revitalizantes paseos.

Asimismo, quienes realizan trabajos manuales o de gran participación física notan que su eficacia y resistencia aumentan notablemente.

¡Las madres con niños pequeños se muestran especialmente agradecidas por los refuerzos energéticos que reciben durante estas fases! Y sea cual sea nuestro estilo de vida, la mayoría de nosotros llegamos al final de la jornada con el impulso suficiente como para sacarle buen jugo a la noche.

La fase negativa

Durante la fase negativa, la situación se invierte. Por la mañana nos levantamos de mala gana, mirando de reojo al espejo y gruñimos ante la perspectiva de tener que ir a estudiar o trabajar. La falta de iniciativa demuestra a las claras cómo nos sentimos; hacia la mitad de la jornada ya estamos contando las horas y minutos que faltan para acabar.

Durante los días críticos nos duele todo el cuerpo, la comida sabe mal y ni siquiera las aspirinas cumplen con su cometido. Así, aquellos que sufren de problemas de columna, indigestión o dolores menstruales se sienten de pronto diez veces peor que de costumbre. Se ha comprobado, además, que la gente que se somete a operaciones quirúrgicas durante la fase negativa, y sobre todo durante los días críticos, tarda más en recuperarse. También desciende la resistencia a los constipados y otras infecciones comunes.

Se recomienda por tanto actuar en consonancia con nuestras limitaciones físicas: estirarnos después de comer elevados u olvidarnos de empapelar las paredes por un tiempo es lo más aconsejable cuando todo esfuerzo resulta una imposición y hasta la tarea más liviana se nos hacer una montaña.

Estimulantes, no

Somos muchos los que tendemos a solventar las caídas energéticas mediante un importante esfuerzo mental, recurso peligroso porque agota nuestras reservas corporales y nos quita la red con la que amortiguar cualquier caída. Tampoco ayudan los estimulantes como el tabaco, el alcohol o la cafeína. Su efecto es breve y a la larga actúa en detrimento de nuestras energías psíquicas.

Los atletas, o cualquier persona que realice una actividad física regular, han de ser especialmente cautos durante las fases negativas. Con todo, el riego de desgarros musculares y esguinces puede reducirse bastante mediante un buen precalentamiento, así como evitando movimientos inútiles.

Algunos entrenadores creen que bajando el ritmo de los entrenamientos durante las fases negativas consiguen aumentar el vigor de sus pupilos durante las positivas. De todos modos, sería conveniente que, atletas o no, comenzásemos a sintonizar mejor con nuestro cuerp

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