La gran historia de amor de Isabel y Felipe, los primos que se flecharon al verse

Actualidad 09 de abril de 2021 Por redacción WTF
Isabel II se enamoró de Felipe a los 13 años, hace ochenta años. Se casaron y eran primos por tres ramas familiares.
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La reina Isabel y Felipe de Edimburgo se casaron el 20 de noviembre de 1947 en una hermosa boda en la abadía de Westminster, pero el flechazo de la pareja había empezado cuando la reina aún era una niña.

Isabel y Felipe eran primos segundos por Christian IX de Dinamarca, primos terceros por la reina Victoria y primos cuartos por Jorge III, lo que hacía que se vieran bastante seguido en las reuniones familiares.

La atracción entre ambos era innegable: a ella le encantaba su humor negro y estaba perdidamente enamorada. Sin embargo, el rey Jorge VI y la reina Madre (padres de Isabel) consideraban que el interés de su hija por Felipe era excesivo y que solo sucedía porque "no conocía otros hombres"

Por este motivo, la familia comenzó a organizar eventos sociales para presentarle otros pretendientes de la aristocracia a Isabel. Pero nada. Estaba enamorada de verdad de su primo por partida triple.

No obstante, esa atracción que sentían desde hace años pudo luchar contra todo pronóstico y, en agosto de 1946, cuando Isabel tenía 20 años y Felipe 25, se comprometieron en completo secreto.

Felipe nació en Corfú, una isla griega del mar Jónic, como príncipe Felipe de Grecia y Dinamarca, pero a raíz de la guerra, su familia tuvo que huir y mudarse primero a Francia y años más tarde, a Reino Unido. Al crecer, Felipe solicitó la nacionalidad británica para servir en la Marina Real, en la que alcanzó el grado de teniente.

 
Sus padres no querían demasiado al pretendiente. Isabel no aceptó un no. Se enfrentó a sus padres y amenazó con dejar la corona si no le permitían casarse. Y acabaron casándose.

Ser siempre el segundón y tener que caminar tres pasos atrás de su mujer no dejaban de frustrar a Felipe, pero en 1949 se liberó, al ser nombrado Segundo Comandante de la Armada en Malta, donde la pareja vivió uno de los raros periodos relajados de su relación.

Ella era simplemente la duquesa de Edimburgo, por el título de su marido, y se comportaba como una esposa más de los oficiales, iba al salón de belleza, tomaba baños de sol y bebía cocteles con Felipe por las tardes. Isabel subió al trono en 1952, con solo 25 años, y la tensión que le producía su nuevo rol solo pudo ser atenuada con los mimos de Felipe, quien le decía:

“Dale una de las tuyas, Lilibeth”, cuando ella les hacia mala cara a los fotógrafos.

Él la protegía además de los curiosos molestos: “Atrás, no ven que es la Reina”. Así mismo, es el hombre que hace reír a esta mujer, a menudo adusta, Jefa de Estado de una de las naciones más poderosas del mundo.

Ella tuvo que soportar infidelidades del padre de sus cuatro hijos y , pero él fue siempre incondicional y fundamental para todas las decisiones que debió tomar la reina, hoy viuda.

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