Toque de queda, encierro y manipulación: el infierno de las conejitas en la Mansión Playboy

Espectáculos 06 de septiembre de 2021 Por redacción WTF
A cuatro años de la muerte de Hugh Hefner, creador del imperio Playboy, las “esposas” que vivían con él se animan a y hablar. El glamour de Kendra o Holly escondía un régimen de vida cruel.
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La mansión Playboy fue la fantasía de hombres y mujeres durante años, tuvo su propio reality y no había quien no soñara con esa vida junto a Hugh Hefner donde todo era lujo y glamour.

Pero ahora las conejitas que convivían con él se animaron a hablar: Kendra Wilkinson, Bridget Marquardt y Holly Madison fueron sus famosas esposas hasta el final de su vida y siempre mantuvieron la discreción.

En el documental Secrets of Playboy, de A&E, las chicas hacen confesiones impactantes sobre el régimen al que estaban sometidas a estrictas reglas y condiciones.

Holly recuerda su primer día en la mansión, cuando Hefner le ofreció una droga "abridora de muslos".

"Era un lugar donde se usaba la manipulación para mantener a todas luchando por conservar su estatus en la casa", dijo. "Había mucho miedo", añadió.

Hefner y sus concubinas prisioneras

Kendra Wilkinson afirmó que no disponían de su tiempo ni de sus salidas. Tenían toque de quedalo que les obligaba a regresar a la mansión a una hora determinada. Salir de ese mundo era difícil y además, no se podía regresar. Bridget Marquardt se fue en 2009 y cuando trató de volver se encontró con las puertas cerradas para siempre.

La 'conejita' de Playboy Izabella St. James dice que uno de los momentos más desagradables eran los viernes por la mañana cuando Hugh Hefner repartía sus sueldos. El magnate les daba dinero según le parecía y lo usaba, según James, para premiarlas o castigarlas. "Hef siempre aprovechaba la ocasión para mencionar cualquier cosa que no le agradara en la relación. La mayoría de las quejas eran sobre la falta de armonía entre las novias, o tu falta de participación sexual en la relación”, dijo la mujer.

A la hora de comer, los sitios estaban asignados y no eran casuales. "Si Hef no estaba contento con una chica, cambiaba la disposición de los asientos antes de la hora de comer", explica la modelo británica de Playboy Melissa Howe.

"Había tres mesas de comedor. En una habitación estaba la mesa superior de Hef donde todas querían sentarse, luego la mesa familiar, que era la segunda mejor opción. Pero en otra habitación, al lado de la cocina, estaba la mesa para los invitados más humildes, los don nadie y las chicas", contó.

 La "regla número uno" era que no podían entrar hombres en la casa y no podían tener amigos.  Carla Howe, aseguró la seguridad en la Mansión era tan estricta, que era "como estar en prisión".

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