“La Gran Renuncia” en EEUU millones de personas dejan su empleo y plantean un profundo cambio en el sistema

Actualidad 13 de noviembre de 2021 Por redacción WTF
La pandemia del COVID-19 cambió la mentalidad de mucha gente, en un país donde se vive para trabajar y gastar. Ahora la gente quiere más tiempo en casa y mejores derechos laborales. Es un sacudón para el capitalismo mundial.
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Un fenómeno que atraviesa todo EEUU ya tiene nombre que quedará para la historia: La Gran Renuncia. Más de 4,5 millones de trabajadores dejaron su empleo en agosto, según los últimos datos del Departamento de Trabajo de los EEUU, cifra que se amplía a 20 millones si se mide desde abril.

Contrario a países como España o Italia, en EEUU se vive para trabajar, con jornadas de más de 60 horas semanales, y el modelo económico se basa en la producción continua y el consumo a gran escala. Es decir, trabajar y comprar. Pero los ciudadanos ya no quieren esto y el modelo norteamericano peligra.

“Necesito pagar las facturas, así que tengo que trabajar pero ahora creo que el trabajo tiene que adaptarse a la vida, no la vida al trabajo”, dice Jonathan Caballero, desarrollador de software de Hyattsville (Maryland). “La pandemia cambió mi mentalidad, ahora valoro mucho mi tiempo.

El escritor de Atlantic Derek Thompson ha descrito el fenómeno como “un momento centrífugo en la historia económica estadounidense”. Ahora, las empresas se enfrentan a la escasez de personal mientras que la experiencia de una emergencia de salud pública sostenida ha llevado a millones de estadounidenses a reevaluar sus opciones laborales.

Estas estadísticas pueden parecer desconcertantes. Tras meses de incertidumbre económica y pandémica, las cosas por fin mejoran: las escuelas volvieron a abrir, la vacuna está ampliamente disponible, las empresas se expanden y la economía repunta. Pero, según los expertos laborales, este panorama optimista no tiene en cuenta el estado de ánimo de la gente, que está agotada mentalmente.

“Los empleados no quieren volver a trabajos agotadores o aburridos, con salarios bajos y de mierda”, explicó a Time Robert Reich, ex secretario de Trabajo de la Administración Clinton. “Los trabajadores están quemados. Están hartos. Están fritos. Después de tantas dificultades, enfermedades y muertes durante el año pasado, no van a aguantar más”.

“Esta pandemia lleva tanto tiempo que está afectando a la gente mental y físicamente”, dijo Danny Nelms, presidente de la consultora Work Institute, al Wall Street Journal. “Todo eso hace que la gente siga reflexionando sobre su vida, su carrera y su trabajo. Si a eso le añadimos más de 10 millones de vacantes, si quiero ir a hacer algo diferente, no es terriblemente difícil hacerlo”.

Mark Zandi, economista jefe de Moody’s Analytics, afirmó a Time que se crearon las condiciones para que los trabajadores ejerzan presión sobre sus empleadores: “Ahora estamos viendo un mercado laboral ajustado y las perspectivas son cada vez más claras de que va a seguir ajustado. Ahora va a ser un mercado de trabajadores, y ellos están empoderados. Creo que están empezando a flexionar su músculo colectivo”.

Anthony Klotz, profesor asociado de gestión en la Universidad de Texas A&M, que acuñó el término “Gran Renuncia” para describir este mercado laboral en ciernes, afirma que las tendencias pueden tener un lado positivo. Pueden obligar a las empresas no sólo a subir los salarios y aumentar las prestaciones, sino también a ofrecer más flexibilidad para atraer y retener a la mano de obra.

 El sector más afectado es el de gastronomía. Una mujer que trabajaba para una cadena de comidas rápidas pasaba el tiempo de aislamiento haciendo cosas divertidas, como montar una sala de juegos en su garaje para sus dos hijos pequeños y cocinar la cena para la familia.

A sus 42 años, se hizo una idea de lo que podría ser la vida si no tuviera que trabajar entre 50 y 60 horas a la semana en el restaurante y perderse la cena de Acción de Gracias y la mañana de Navidad con su familia.

“Quiero ver cómo se iluminan las caras de mis hijos de 1 y 5 años cuando salen y ven el árbol y todos los regalos que me he pasado seis horas por la noche montando y sacando”, dice.

Más de 740.000 personas renunciaron en abril a puestos del sector del ocio y la hostelería, que incluye empleos en hoteles, bares y restaurantes, parques temáticos y otros lugares de ocio. De hecho, aproximadamente el 40% de las renuncias en EEUU pertenecen a los sectores de gastronomía, hostelería, comercios, fábricas y sanidad. Esta gente se enfrenta a horarios largos y cambiantes, a comportamientos groseros de los clientes, a salarios bajos y a un alto nivel de estrés.

La “Gran Renuncia” en Estados Unidos fue precedida por un estancamiento mucho mayor -de décadas, podría decirse- de los salarios y beneficios de los trabajadores. En los puestos de trabajo más bajos, los ingresos no han seguido el ritmo de la inflación, mientras que el trabajo se hacía más informal y precario.

Los activistas de los derechos de los trabajadores ven ahora un momento vital para corregir el rumbo. El mes de octubre ha sido un mes de gran importancia para los trabajadores organizados de Estados Unidos, con grandes huelgas en varios sectores del país.

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