Adiós a una leyenda del MotoGP: Valentino Rossi le puso punto final a una carrera de 26 años

Deportes 14 de noviembre de 2021 Por S&
El italiano, nueve veces campeón del mundo e ícono popular incontrastable, se despidió en el Gran Premio de Valencia.
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Valentino Rossi dijo basta. A sus 42 años, el nueve veces campeón del mundo de motociclismo, le puso fin a su magnífica carrera en MotoGP en el Gran Premio de Valencia, tras 26 temporadas en los circuitos y un dominio total en la primera década del Siglo XXI con Honda y luego con Yamaha.

Su palmarés es elocuente: 115 victorias; de ellas, 89 en MotoGP (un récord), 235 podios, de los cuales 199 fueron en MotoGP (otro récord) y la carrera más longeva en la categoría reina del motociclismo.

Rossi fue exitoso con cualquier moto y cualquier cilindrada. Ganó un título con una moto de 500 cm3 dos tiempos en 2001, antes de que fueran sustituidas por las de 1000 cm3 cuatro tiempos. Se llevó otros seis campeonatos con esos vehículos (2002, 2003, 2004, 2005, 2008 y 2009), elevando a nueve su número total de coronas mundiales con las logradas con Aprilia en 125 cm3 en 1997 y en 250 cm3 en 1999.

No obstante, tuvo que ceder su puesto al español Marc Márquez, ganador de los títulos 2013, 2014, 2016, 2017, 2018 y 2019, y ha visto su brillo debilitarse en los últimos cuatro años.

Su última victoria data de 2017, mientras que su última pole fue en 2018 y su último podio en 2020. Ese año sólo pudo terminar 15º en la clasificación de pilotos. Justo él, que nunca había terminado fuera del top 10 desde sus inicios en 1996.

Relegado en 2021 a Yamaha-SRT, el equipo satélite de la marca japonesa, y sustituido en la escudería oficial por el nuevo campeón del mundo francés Fabio Quartararo, Rossi anunció su retirada a mitad de temporada, afirmando querer intentarlo en el automovilismo.

"Si hubiera sido más competitivo habría seguido", explicó el 20º del mundial en una rueda de prensa el jueves.

Charlatán, bromista, encantador, sus partidarios lo adulan tanto como lo temían sus adversarios.

"He tenido grandes rivalidades y las he apreciado todas. Especialmente en la primera parte de mi carrera, ya que ganaba más", afirmó. Si hubiera que destacar una, "diría la que tuve con Max Biaggi", otro italiano con el que las relaciones eran más que tensas. También está el australiano Casey Stoner, el español Jorge Lorenzo y por fin Márquez.

Al principio, Rossi aceptaba los cumplidos de su rival de Honda, 14 años más joven que él. Sin embargo, las relaciones se fueron enrareciendo a medida que el español ganaba títulos, hasta un enfrentamiento en el GP de Argentina de 2018.

Los dos pilotos, de egos sobredimensionados, sólo aceptaron reconciliarse un año más tarde, con la boca pequeña y no sin que el italiano rechazara una primera mano tendida.

Una cosa es segura: el italiano, "orgulloso" de haberse "convertido en un icono" y de haber "hecho crecer" su deporte, tiene una popularidad sin igual en las tribunas. Y fuera de ellas.

Las redes son un microclima, es cierto, y es un error considerarlas más que un pequeño termómetro. Pero allí, donde en jornadas como la electoral que se vive este domingo en Argentina las publicaciones suelen ser colonizadas por semejante evento, la tercera tendencia fue #GrazieVale (con el emoji personalizado que le dedicó la red social) y también quedó entre las primeras diez el nombre del piloto.

El número de vestimentas y banderas amarillas, su color fetiche, adornadas con su número de carrera, el 46, presentes en las tribunas dieron fe de ello... Como su capacidad para sacar beneficio económico de su imagen, algo que entendió probablemente mejor que cualquier otro motociclista. A Rossi o a su 46 icónico lo conocen, a diferencia de sus competidores, incluso aquellos que jamás vieron una carrera de motos.

Más allá de sus títulos, atrajo con su personalidad y divirtió con sus excentricidades: supo detener su moto en el borde de la pista para una "pausa pipí", llevó un casco 'Viagra', se puso pelucas estrafalarias tras sus victorias...

El italiano también tuvo problemas con el fisco de su país, que lo obligó a pagar millones de euros en impuestos atrasados, pese a que alegó durante mucho tiempo haber pasado más tiempo en Inglaterra que en la península.

A sus 42 años, Rossi mantiene un aire de niño travieso con la misma cara sonriente y los mismos ojos azules chispeantes, pero alguna arruga más. Los rizos morenos de sus inicios, que habían dado paso a una cabeza afeitada, han vuelto y su inglés sigue cuajado de expresiones italianas.

Preparando su futuro, el Doctor se convirtió en un mentor para los jóvenes italianos (Franco Morbidelli, Francesco Bagnaia, Luca Marini, su hermanastro...), a los que acoge en su VR46 Academy desde 2013.

Entrena con ellos en su "rancho" de Tavullia, cerca del circuito de Misano, pero, sobre todo, los acompaña hasta el MotoGP. Su escudería, el Team VR46, llega el próximo año a la categoría reina con unas Ducati satélites.

De piloto a jefe de equipo, el mejor embajador de MotoGP va a tener otro gran cambio en 2022: va a ser papá.

 

S&

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